Un estudio ha establecido una relación directa entre los gustos musicales y la inteligencia de los adolescentes
Suplemento de 5R Por: ABC.es
Ya es un hecho: tu capacidad intelectual puede determinar qué tipo de música escuchas. Al menos, así lo afirma el desarrollador de softwareVirgil Griffith, quien –mediante un estudio- ha establecido que aquellos que escuchan a grupos como U2 o Led Zeppelin son más listos que los que pasan el rato disfrutando de Beyonce o géneros como el «reggaetón».
Para establecer estas conclusiones, el investigador consiguió las pruebas de acceso a la universidad de sus «conejillos de indias» (cientos de adolescentes estadounidenses) y relacionó sus resultados con sus gustos musicales (los cuales descubrió a través de Facebook). Tras cruzar los datos, el experto observó, para empezar, que aquellos con mejores notas escuchaban música clásica y, más concretamente, aBeethoven.
A continuación, estableció que los siguientes estudiantes con notas más altas pasaban el rato escuchando a Bob Dylan, Norah Jones, Led Zeppelin, Radiohead o U2. El siguiente escalón se correspondería con los fans de The Eagles, AC/DC, Oasis, Bon Jovi, Maroon 5, Jimi Hendrix, The Eagles y otros tantos.
Sin embargo, los resultados más espectaculares llegan cuando se aprecia la música que llama la atención a los estudiantes con notas más bajas. Y es que, los alumnos con peor expediente académico escuchan a cantantes como Beyonce, Lil Wayne o Jay Z. A su vez, son fans de géneros como el pop, el «reggaetón» y el jazz. ¿Qué tipo de música es tu favorita?
La mítica actriz de Hollywood estuvo en contacto con los servicios de inteligencia soviéticos y hasta tuvo una relación sentimental con uno de sus agentes.
En la biografía de la legendaria actriz de Hollywood todavía quedan episodios poco conocidos. Uno de ellos es ‘un viaje secreto’ a Moscú. Algunos creen que es una leyenda llamativa y falsa, pero la directora y guionista Lyudmila Temnova, quien rodó una película sobre Monroe, dice todo lo contrario.
La directora de cine contactó con el ex agente de la KGB, supuesto ‘compañero sentimental’ de Monroe. Según sus testimonios todo empezó cuando él trabajaba bajo cobertura diplomática en una visita de Nikita Jruschov a Estados Unidos. El agente afirma que conoció a la actriz por casualidad en la Embajada soviética y muy pronto su amistad se convirtió en "un sentimiento".
Según el documental de Temnova, titulado Monroe en el país de Dostoievski, la actriz acepta una invitación de su nuevo amigo para irle a visitar a la URSS. El en aquel entonces agente, que tenía 27 años, fue a buscar a la actriz al aeropuerto, la llevó a un hotel con vistas al Kremlin y luego se fueron a su casa de campo. "Tuvimos dos días inolvidables", asegura, “aunque no pasó nada”.
"Se sentía un poco de tensión en nuestra relación y nos dimos cuenta de que el hecho de que estuviéramos solos, no quería decir que nadie nos estuviera vigilando", dice el ex agente, aludiendo a la presencia de ‘bichos’ (espías). “Después de esto, nunca más nos volvimos a ver y finalmente se rompió nuestra relación”, concluye.
El viaje secreto y fugaz de Monroe a la URSS es la base de la trama del documental que se estrenó en Rusia el año pasado y pronto se proyectará en otros países. Se tocan los episodios de la vida de Monroe por Moscú, su romance con un ex agente y cómo la KGB la vigilaba.
El experimento "Phillip" se baso en probar la hipótesis de que la ciencia puede explicar ciertos fenomenos paranormales como la manifestación de un espíritu. Todo comienza con el Dr. Alan Robert George Owen un matemático y experto en fenómenos paranormales que decidió crear un grupo para investigar hasta qué punto la mente humana era capaz, a través de la imaginación, la anticipación y la visualización, de crear un fantasma.
Montó la Toronto Society for Psychical Research (TSPR,Sociedad para la Investigación Psíquica de Toronto), formada por personas sin ningún poder parapsicológico y compuesta por él mismo, su mujer Iris Owen (antigua enfermera), Margaret Sparrows (ex presidenta de una asociación de Canadá para personas superdotadas), un ingeniero industrial y su mujer, que era ama de casa, una contable, un estudiante de sociología, una bibliotecaria y un psicólogo, Joel Whitton, que ejercía principalmente como observador.
La idea principal era llegar a ver ese espíritu para el que crearon una biografía completa. Se inventaron la historia de Philip Aylesford, un noble inglés del siglo XVII que estaba casado con una dama bella pero fría como el hielo. Así que un día se encontró con una gitana muy guapa, llamada Margo, y sorpresa: se enamoraron. La esposa, Dorothea, se enteró y acusó a Margo de bruja. Philip, por no enfrentarse a los convencionalismos de la época, no defendió a su amante y ésta fue quemada en la hoguera. Sin embargo, luego le invadió el remordimiento y acabó suicidándose en 1654 a los 30 años de edad. Mezclaron hechos históricos, batallas reales en las que se supone que participó Philip e incluso lo dibujaron para poder visualizarlo mejor.
Una vez que la TSPR tuvo al personaje “histórico” formado, en septiembre de 1972 iniciaron la fase de intentar contactar con él. Al principio parece que no hubo mucho éxito, así que decidieron jugar con la autosugestión. Para ello crearon una réplica de la idea que todos tenemos de una sesión de ouija.
El escenario era una casa con muebles y cuadros de la época de Philip y el grupo sentado alrededor de una mesa con las manos sobre ella. Típico. Y funcionó. “Philip” se manifestó moviendo cosas y apagando luces e incluso contestó a preguntas sobre su vida. Al parecer no dio más información de su biografía que aquella que los miembros del grupo habían inventado pero sí aportó cosas nuevas sobre hechos históricos que ocurrieron en el tiempo en que se supone que vivió.
Muchas de estas sesiones se grabaron e incluso se retransmitieron por televisión, aunque a veces la luz se apagaba justamente cuando pasaba algo grande (la mesa incluso llegó a “perseguir” a alguien por la habitación). Iris Owen y Margaret Sparrows escribieron un libro titulado Conjuring up Philip (Harper & Row, 1976) y hay todavía hay imágenes disponibles sobre este experimento.
La lectura de la conclusión es variada: pese a que no lograron su objetivo, que era llegar a ver el espíritu de Philip, quedó demostrado hasta qué punto el cerebro es capaz de crear ficciones que parecen reales; sin embargo, aquellos que quieran creer en fantasmas también pueden pensar que sí se llegó a contactar con un espíritu y que éste pudo hacerse pasar por Philip.